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miércoles, 22 de marzo de 2017

FRIDA Y LEÓN DOS ABEJAS DEL MONTÓN: CAPITULO 11 VOY A INVENTARME UNA FIESTA

L-Creo que me voy a inventar unas fechas para celebrar, ¿Qué te parece?

F-Pues yo no pienso celebrar nada…

L-Que borde eres hija, si no es más que una festividad…

F-Por eso, no pienso celebrar nada.

L-Bueno Frida pues tu misma. Yo sí que voy a hacer algo.

F-Ah sí, ¿y qué piensas hacer?

L- A ti te lo voy a decir, ¡que más quisieras!

F-León, si me convences a lo mejor me apunto…

L- Bueno anda, si te apuntas…. Había pensado en hacer una cena familiar…

F-Eso lo hacemos todas las semanas o casi…

L-Bueno pues entonces enviar unos escritos para alegrar a los amigos y a la familia.

F-Me parece bien, pero eso es algo que ya haces habitualmente. Tu Whatsap echa humo.

-Vale, entonces… ya se, voy a hacer unos regalos…

F-León, vamos a ver, somos abejas, qué nos vas a regalar, ¿miel?, no tiene mucho sentido, ¿no crees?.

L- Pues aprovecharemos para comer dulces sin sentido ninguno…

F- León, estás sembrada. Vamos a ver bonita, SO-MOS  A-BE-JAS. ¿Dulces? ¿De verdad?

L- Joder Frida, es que contigo no hay quien pueda… bueno pues entonces cantaré unas canciones que me inventaré para estas fechas.

F-Aún recuerdo la última vez que cantaste, ¡vinieron las guardianas! ¿Ya no te acuerdas?

L- Tienes razón, de cantar mejor me olvido… ¿y una rifa?

F-Ya, ya como los regalos… ¿Qué vas a rifar un viaje? ¿Miel? Un poquito de propóleo?, calla, calla, puedes rifar polen… León por favor déjate de chorradas. Eso que dices no tiene sentido. Inventarte una chorrada como esa… Ni que fueras un humano.

L-Anda y por qué un humano si, ¿y yo no?

F- Pues mira te lo voy a explicar. Cuando los humanos nacen les regalan muchas cosas que no sirven para nada, luego los papas de los bebes humanos los educan para que encajen en su civilización, y los mandan al colegio. A un buen colegio, eso sí, para que tengan buenos amigos como ellos. Quieren que saquen unas buenas notas para que puedan ir a una buena universidad, para que puedan tener un buen trabajo y para que puedan ganar mucho dinero. De ese modo pueden gastarlo en cosas que no necesitan y que les alejan cada vez más de la naturaleza. Ellos sí que tienen fiestas en las que gastar mucho dinero que tienen porque cobran un buen sueldo por un trabajo que no les gusta, porque estudiaron duro una carrera que les aburría para sacar buenas notas…. 

L- Cuanta razón tienes… a nosotras las abejas solo nos educan para vivir en armonía con la naturaleza, y ser felices.

viernes, 23 de diciembre de 2016

FRIDA Y LEÓN DOS ABEJAS DEL MONTÓN, CAPITULO 10: ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Desde finales de octubre no pasa nada en Colmentown. Nuestras amigas Frida y León, igual que todas sus hermanas se dedican a descansar, guardar energías y a pasar el tiempo calentitas.

En esta época del año todo parece pasar más despacito. Tan solo los días en los que el sol ilumina el día con fuerza, nuestras amigas salen a dar una vueltecita, pero sin cansarse, que queda mucho invierno por delante.

Pero de repente, antes de que acabe el año, a mediados de diciembre todo se transforma. Unas hacia arriba, otras a la izquierda. Unas van de un barrio a otro, otras esperan en las celdas a sus visitas, pero todas las abejas, todas, como si se activaran, realizan una actividad frenética. Y es que ya ha llegado la navidad a la colmena.

Frida, siempre se pone muy nerviosa en esta época del año. No por nada en concreto, pero es que tanta felicitación de antenas la altera, y luego tiene que tomarse un poquito de miel para relajarse. 

León sin embargo, parece todo templanza. No se altera ni aunque la pinchen. Sentada en la puerta de su casa se dedica todo el tiempo a ver como todas las demás corren, se atropellan, se saludan, se besan, tropiezan… vamos, contempla la navidad desde la barrera.

-León, ¿pero tu no piensas moverte de ahí?.

-Tranquila, queda mucho tiempo todavía. Además yo tengo claro lo que voy a regalar, y a quien. Tengo claro con quien voy a cenar y el que. Tengo claro lo que voy a hacer y por qué.

-Joder chica, que seguridad. Qué envidia.

-Haz como yo siéntate, relájate y deja que los demás corran.

-No soy capaz, los nervios se me llevan. Bueno ahora vengo que tengo que ir al Beefour.

-Tranquila, vete tranquila que yo hago la comida.

León se queda, como hasta ahora, sentada en la puerta viendo como Frida se aleja revoloteando entre un enjambre hiperactivo.

Pasa media hora y Frida regresa con las patitas de atrás llenas de paquetes.

-León mira para otro lado que traigo tu regalo.

-Si mujer si, miro para otro lado no te preocupes.

-Vuelvo a salir León, ¿estarás aquí?

-Claro Frida, no pienso ni mover una pata.

Frida continuará con este ritmo durante un par de días más. León estará todo ese tiempo en la puerta de su celda, solo dejando que cada abeja haga lo que quiera, y es que cualquier modo de disfrutar en estas fechas, es buena.

Al final, Frida cenará en casa de su familia, y León con la suya. Para Frida estas navidades serán como siempre, felices. Y para León también. Frida regalará muchas cosas a sus seres queridos, y León un sentimiento y un abrazo, pero pases las fiestas como las pases, cada abeja con su pareja.

DULCE NAVIDAD A TODOS LOS TATER@S, Y QUE EL 2017 LLENE NUESTROS CORAZONES DE MIEL!!!

PDTA: eso de tener exoesqueleto está muy bien, no engordas ni en navidad.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN: CAPITULO 9 EL RESULTADO

-¡Frida, Frida, ya ha acabado el recuento!! Yo lo tienen, ya han contado todos los votos…

-Ostras ¿sí? ¿Y qué?, ¿Quién ha salido?.

- No te lo vas a creer, ¡por mucho que te lo diga, no te lo crees!.

- ¡No jodas! ¿sí?.

-Si amiga, increíble… toda una colmena ha votado a la misma…

-Entonces… los sondeos…

-Que sondeos ni que hostias. Eso está pagado por los periodistas.

-Frida, cada vez que lo pienso más me doy cuenta de que las abejas somos idiotas.

-Les está bien a esos de Florfrutotown… que se creen los amos del mundo. A ver qué es lo que hacen con una abeja analfabeta al mando.

-No será tan analfabeta León, cuando ha tenido una vida llena de éxitos. No hay más que ver que es una de las abejas más ricas de toda su colmena, que digo de su colmena, de todo el colmenar.

-¿Y eso que tiene que ver Frida?, no seas tú también burra, si todo lo heredó de su padre. Es muy fácil llevar una vida de éxito cuando la base te la dan hecha. Bueno la base, los cimientos, las paredes, los techos, todo, vamos todo. Así también soy yo millonario.

-Bueno pero eso hay que mantenerlo también ¡eh!

- León, ¡por favor!, dinero llama a dinero.

-A  lo que vamos, que lo siento por los de Florfrutotown, pobrecillos.

-Y no te digo nada de las hormiguillas que viven arriba, esas van a recibir por todos lados.

-Seguro que no es para tanto, ¿no ves que no molestan?.
Esa mañana se habían dado a conocer los resultados de las elecciones en Florfrutotown.

La campaña había sido totalmente abrupta. Torren Te, el ganador de las elecciones se había tirado durante todo ese tiempo diciendo verdaderas barrabasadas. Insultos, mentiras y sobretodo muchas burradas. Que si se acabó la solidaridad con otras colmenas más débiles, que si no ayudarían a nadie sin pago previo, ni siquiera ante una invasión de avispas… este hombre había perdido el juicio. Todas las abejas saben que ante un enemigo común, la unión hace la fuerza. Y la pobre Meli Mato, (lo de pobre es figurado) aguantando el tirón. Sin poder contestar ni protestar. ¡Claro los sondeos la daban como vencedora!

En las conciencias de todas las abejas del apiario estaba el mismo pensamiento. ¿Y ahora qué?.

Les esperaba una situación de tensión. Una sensación de abandono ahondó en todos los corazones de abeja… Bueno en todos no.
Todas las que habían votado a Torren Te estaban pletóricas. Exultantes de alegría y llenas de esperanza. La verdad es que habían arrasado en las urnas. Eso querría decir algo ¿no?

-Oye León, ¿y ahora qué?

Sentadas las dos amigas a la mesa, medio dormidas y con una sensación de paz plena, lo que menos se podía esperar León era esa pregunta de Frida.

-Y ahora qué ¿de qué?

-Pues eso, ¿como nos va a afectar todo esto de Florfrutotown?

-Verás, eso no se podrá saber hasta que no pasen unas cuantas semanas, pero imagino que estos se apropiarán de todo lo que deseen, con unos por la fuerza, a otros los comprarán, romperán con sus enemigos a los que amenazarán todos los días, se aliarán con aquellos que les aporten algún beneficio, serán intransigentes con los ilegales y crueles con los enemigos, encarcelarán a quien quieran y donde quieran escudándose en una guerra global.

-¿Y con nosotros?

-Pues eso creo que está algo más claro. Cuando nos necesiten nos usarán, nos visitarán de vez en cuando para regalarnos el oído diciéndonos lo importantes que somos y se olvidarán de nosotros hasta que nos vuelvan a necesitar.

- Bueno….

Se hizo un silencio sordo. Frida mira fijamente a León. León mantiene la mirada. Y las dos dicen en una sola voz…

-PUES COMO SIEMPRE, COMO HASTA AHORA.

jueves, 11 de agosto de 2016

FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN: EL CLUB

-Menos mal que no nos dio por empezar a trabajar nada más volver del viaje.

-Si es que estas en todo Frida. Bien, y hoy ¿qué hacemos?

-Buf, deja que me despierte que todavía tengo la almohada pegada a las antenas…

Domingo por la mañana. Bien temprano, y es que cuando tienes el cuerpo acostumbrado a madrugar, perder el habito es muy difícil, sobremanera si te molesta madrugar. Perder el hábito es la leche. Solo de pensar que tienes que despertarte sin quererlo, artificialmente…

Por eso Frida y León continúan madrugando hasta en sus vacaciones, bueno Frida un poco menos, le gusta dormir. Hoy es su último día de vacaciones. Mañana vuelve la rutina.

-¿Y si vamos hasta las hortensias?, me han dicho que paran por allí unos pulgones, que por cuatro duros te dan hasta las entrañas…

-No me digas eso, ¿chupar pulgones el ultimo día? ¿De verdad eso es lo que más te apetece?
Silencio intenso, suspiro y bostezo.

-¿Qué te parece si desayunamos en el plaza y leemos con tranquilidad el periódico?

-Puede estar bien y si quieres luego damos un paseo por el panal. A ver si vemos a la reina.

-¡Va! Yo lo de pasear no lo veo Frida. No me gusta que me canso, además ya sabes que me duele la espalda al poco rato… mejor dejamos lo del periódico para otro día, el domingo si eso.

-Vale León, ¡mira que eres perro!

Otro silencio, otro suspiro y otro bostezo.

-¿Y si subimos al club de abejas y vemos las nuevas instalaciones? Me han dicho que están ya inauguradas, salió ayer en la TPA (Televisión para Abejas).

-Ya Frida, pero si subimos tu querrás ir a la tasca de la casina, que está a la otra punta… Vale anda, es que en el bar del centro los pinchos son malísimos. Han tenido que cambiar de cocinero, porque si no, no se entiende.

-Venga, me ducho y nos vamos.

Frida, que es de ducha diaria, no puede salir de casa con las antenas sucias o las patas sin lavar. León siempre le dice que esa es una costumbre burguesa.

Mientras ella se lava, León pone un rato la tele. Más que nada para que le haga compañía, pues ni la ve, ni escucha lo que dicen. De hecho, que van a poner un domingo a las nueve de la mañana, pues repeticiones o noticias. De hecho en este rato hablan de no se que del club. Será la inauguración que decía Frida.

-Ya estoy lista, vamos.

-Claro, en un minuto me arreglo.

Eso es lo que tarda León en ponerse lo que sea, y aún con esas, tiene que esperar por Frida.

El camino hasta el club es corto, nada, un paseo. Pero cuando llegan a la garita que hay en la puerta, no hay nadie.

No se ve a nadie por ningún lado… que extraño.
Pasan al interior sin identificarse y siguen sin encontrar a nadie… además está todo como… desaliñado, como frío.

A medida que se acercan al grupo de celdas principal, donde están los servicios generales y las oficinas, les va resultando más y más extraño, hasta que de golpe desde atrás llega un grito.
-Oigan oigan, ¿A dónde van?.

Se giran las dos de un salto. Frida da un paso atrás y León hacia adelante y responde con contundencia.

-¿A dónde crees tú?, pues adentro.

-Pero, ¿no ven que está cerrado?. No pueden pasar, no está permitido.

-¿Y eso?

-Eso no es cosa mía, el caso es que no se puede pasar.

-¿Cómo que no? Nosotros somos socios, ella desde que nació, y como socios tenemos todo el derecho.

-Si yo les comprendo, pero es que no es posible, está cerrado por cuarentena.

-¿Cuarentena de qué?

-Ayer estuvieron los de la tele…

-¿Y qué? Que como estuvieron los de la tele, ¿los socios no podemos entrar? Joder que chorrada, nosotros somos socios y tiramos para adentro…

-Pues verán lo que hacen, pero el caso es que el operador de cámara de la tele,  había estado de viaje por fuera, en uno de esos programas de abejas aventureras, ya saben los que les digo, ¿verdad? El caso es que el tío vino cargadito de varroa, y hasta que no la eliminemos no podemos dejar entrar a nadie, pero si ha salido en todos los medios… pero vamos que si quieren pasar ustedes mismos, luego no les dejaremos salir  y arreglado.

-Buf, quita, quita, nos vamos corriendo para casa Frida.

-Tira tira León, que como en casa en ningún lado.


Frida y León pasaron el resto del día en casa, entre pelis y series, esperando. 42 días estuvo cerrado el club. ¡Puta varroa!

jueves, 21 de julio de 2016

FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN: EXTRAÑO NÉCTAR ESTE...

-¿Qué tal el viaje?

-Bien Reme, la verdad es que no nos podemos quejar.

-Eso lo dices ahora León, pero bien que despotricaste por el viento de cola…

-Anda y eso lo dices tú que te tiraste todo el camino poniéndote a rebufo, ¡que morro tienes Frida! Si te he traido yo hasta aquí.

-Bueno, bueno, dejaros de tontunas y pasad, os enseñaré mis celdas.

Entrar en aquella colmena parecía a priori algo normal, algo habitual. Frida y León no se esperaban nada fuera de lo común. Ya habían entrado en otras aparte de la suya, pero lo que no se esperaban era un cambio tan radical.

Nada más aterrizar en la tabla de bueno ya notaron algo raro… no había tres puestos de guardia, ni control de documentación, ni tan siquiera vigilantes. Y es que ellas estaban acostumbradas a que cada vez que tenían que salir o entrar en su COLMETOWN había unos controles rigurosos. Y en PANALCITY nada. Ni siquiera un escáner, nada.

Pero eso no fue todo, nada mas penetrar por la piquera ya se respiraba un ambiente especial, un aroma diferente. Un estado diferente de las abejas que allí vivían. Ni un semáforo, ni una señal de advertencia, ni un rotulo luminoso que achuchara a las obreras para producir…

Y eso por no hablar de las habitantes de tan extraña colmena. Unas sentadas panza arriba, otras recostadas en el interior de sus celdas, otras en corro, manteniendo conversaciones con las antenas…

-¿Pero qué pasa aquí Reme? ¿Es que nadie trabaja?

-Claro que trabajamos León, si no de que íbamos a vivir, pero de otro modo, trabajamos para vivir y no al revés como vosotras. Tenemos suerte.

-¿Suerte de qué?

-Suerte de nuestros vecinos humanos y de lo que cultivan... Pero bueno eso es otro tema, pasad, pasad, ¿tomamos algo?

-Si la verdad es que vengo sedienta, ¿tu no Frida?

-Sí, si claro, estaba esperando que me lo ofrecieras Reme. Muertita de sed me trae, no hemos parado ni para ir al baño…

-Sentaos chicas, sentaos, ahora vengo.

Y Reme apareció del interior de una celda con tres grandes vasos de rico néctar. Cristalino y verde claro, con un olor que se sentía desde lejos.

-Tomad, esta cosecha es fantástica a ver qué os parece.

Un sorbito breve, una vueltecita por el paladar, un tragito. Ahora un sorbo más generoso y un trago. Cata realizada, ahora el resto de un solo viaje.

-Mmmmm, riquísimo. La verdad es que este sabor no lo conocía

-Sí parece como…. Zarza con hortensia y algo de eucalipto, ¿puede ser?

-Pues no chicas, es una miel de una sola planta, bueno con un poquito de castaño, eso si.

- ¿Y de que planta es Reme?

-Si dínoslo que si no, no lo acertaremos nunca. ¡Está riquísimo!

Reme se recuesta ligeramente y frunce el ceño. Espera unos segundos y suelta algo totalmente inusual para una abeja.

-Pues no tenemos ni idea de lo que es. Vinieron unos humanos muy raros hace unos meses. Con unos pelos largos y vestidos con unos colores muy ricos. Prepararon la finca de aquí al lado, la que está junto al eucalipto, tuvisteis que verlo al venir, y la vallaron completamente. Plantaron unas semillas y salieron unas plantas totalmente desconocidas para nosotras. Y además siempre hablan con susurros… entran en el cultivo como con cuidado. No utilizaron ni una sola máquina, ni un solo químico. Eso ya nos llamó a todas la atención. Pero lo bueno fue cuando empezaron a florecer. Al principio no nos llamaban la atención esas flores. La verdad es que son más bien feas, como cogollos apañados. Pero un día la Antonia, una vecina de aquí al lado, tuvo que parar en una de esas matas. Normal, la mujer venía desde el otro lado del rió. Probó el néctar y trajo algo de ponen… y hasta hoy.


Frida y León empezaron a notar unas extrañas sensaciones. Agradables pero extrañas. Sintieron paz, sintieron armonía y se recostaron a retozar. No supieron lo que les había pasado pero pasaron una muy feliz tarde en aquel viaje. 

jueves, 30 de junio de 2016

FRIDA Y LEÓN DOS ABEJAS DEL MONTON: ¡NOS VAMOS!


-¿Lo llevas todo?

-Si

-Llevas el regalo

-Si

-Cogiste el mapa

-Mapa, ¿para qué?, no te vale con la explicación que nos dio.

-Frida, ya sé que tú eres muy lista, pero para un día que tenemos no quiero perderlo porque no sepamos llegar y tengamos que preguntarle a todo bicho viviente como llegar.

-Joder León, mira que eres burro… pero si no deja de estar detrás del cerro, tras los arboles…

El nerviosismo se palpa en el ambiente.

Desde que desapareció, Frida y León no habían podido estar con la Reme. Y es que siempre les unió una verdadera amistad. 

De hecho las conocían como Frida, Reme y León, tres abejas del montón.

-Venga vamos ya, que el sol está muy alto…

-Tranquilo León, mira que eres pesado.

-¿Tienes la crema?

-Que siiiii

-¿Cogiste algo para comer?

-Que siiiii

-Ala pues entonces vamos.

Antes de emprender su viaje, Frida y León tienen un último trámite. Ya en la piquera sobre la tabla de vuelo, las guardianas.

-A ver ustedes dos, ¿Van juntas?

-Si señora.

-Bien depositen aquí su equipaje y pasen por el detector, tengan a mano su plan de vuelo.

Las dos abejas se juntan, un último trámite y ya estarán preparadas para volar. Y es que, claro, no es muy habitual que dos obreras como ellas viajen nada más que por ocio.

Han pasado el arco de seguridad y León extiende la mano hacia la última guardiana. Le da los planes de vuelo de las dos.

La guardiana se retira un segundo, entra en una garita donde está la que parece supervisora de turno.

Mira los documentos y a Frida. Mira los documentos y a León. Devuelve los papeles a la guardiana que sale de la garita hacia nuestras dos amigas.

Frida y León se juntan aún más. Han oído que los viajes de placer no están muy bien vistos entre las abejas. Es más bien cosa de zánganos.

-Continúen y buen vuelo.

Frida y León ya están listas. Se miran a los ojos y se colocan bien las cosas en las corbículas, giran ambas a la vez, describen un círculo y cogen carrerilla por la pista de despegue. ¡Up! un saltito y en el aire. Esquivan a las obreras que vienen cargadas de polen y néctar, y ya están en ruta. Lo primero coger altura. Las dos abejas describen un círculo amplio mientras ascienden. Lo primero salvar las zarzas…

Objetivo, una hora de vuelo.

Destino, la colmena de Reme.


Buen viaje.



viernes, 8 de abril de 2016

FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN: EL PRIMER VIAJE


Desde hace ya unos días, todo gira en torno al futuro inminente de Frida y León, y es que van a hacer un viaje. Se van a Panalcity.

Allí, desde hace un tiempo vive una antigua compañera de batallas. Reme. La Reme.

Y es que hace un tiempo hubo un temporal, de los fuertes, de los de agarrarse a las antenas. Por megafonía en todo Colmetown advirtieron de que era mejor no salir de casa. Lluvia y viento, vamos lo mejor para volar.

Ese mismo día era el primero de Reme. Su primer día como comandante de vuelo. Después de todo lo que había pasado en su vida, alimentar, limpiar, construir, vigilar, defender, por fin ese era el día. ¿Cómo iba a dejarlo escapar? ¡Ni pensarlo!

Reme, se puso el gorrillo que sus vecinos le habían hecho con mucho esfuerzo y ante las advertencias de todo el mundo se dirigió a la piquera.

El agua rebotaba sobre la tabla de vuelo y entraba por las aberturas que casi no dejaban ver la luz del día.

-¿Pero loca dónde vas? Le comentaban todas las veteranas…

-Vosotras mejor que nadie tendríais que saberlo, es mi primer día.

De repente desde detrás de un grupo de abejas expertas se sintió un grito ronco.

-Dejadla. Es su momento.

Era Lupa, la más experta y dura de las pilotos de vuelo. Ella conocía el deseo de Reme.

-Apartad dejadla salir…

Y de golpe, el tumulto abrió un pasillo hasta la pista. Reme cogió carrerilla, dio una vuelta, escuchó claramente las instrucciones y saltó al vacio.

Lo único que pudo verse desde dentro de la colmena era como una agresiva ráfaga de viento se la llevaba hacia la izquierda con tanta violencia que cualquier otra habría muerto en el acto.

Todo el mundo pensó que Reme ya había hecho sus 800km, que no volvería nunca a Colmetown.

Durante unos días en toda la colmena no se hablaba de otro tema. Incluso en las clases de vuelo se puso esos días como ejemplo de lo que no ha de hacerse.

Pero de repente cuando ya nadie lo esperaba llegó un telegrama.

-vivo STOP. Viento lleva lejos STOP. Estoy en Panalcity STOP. Aun no puedo volver STOP

Y es que entre las abejas, la solidaridad está a la orden de día, ¿Cómo iban a abandonar a nadie con la que estaba cayendo?.


domingo, 20 de marzo de 2016

FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN. ¡ESO NI ES MIEL NI ES NADA!


-Carmen una sola, calentita.

-¿De milflores como siempre?, o prefieres una que me traen de fuera, me han dicho que es muy rica.

-Pues no mira milflores hoy no, hoy la quiero una de esas que me dices.

-¿De azahar?

-Sí, de esa, de azahar. A ver qué tal.

-¡Huy! te va a gustar, pero ya se me está acabando. Tengo que pedir más, y ya veremos si me la pueden mandar, que están los portes…

Como cada mañana León se detiene en el bar antes de entrar en su turno. Hoy, los días ya son más largos y en el transcurso del camino de su celda hasta el bar, ya se han podido sentir los pajarillos. Eso solo puede querer decir una cosa, los días se levantan antes. Las noches trasnochan, más trabajo.

Como cada mañana León espera a Frida. Desde que nacieron como adultas, han compartido tareas y trabajos. Siempre en el mismo tajo, aunque no siempre en el mismo turno. Les gusta quedar antes cuando coinciden.

Como cada mañana Frida llega tarde, con el tiempo justo y mirando la hora. Parece mentira que su cuerpo no haya podido adaptarse a estas rutinas. Pero claro, si no es una pupa es un nuevo paso de abeja, si no es una celda de zángano es que están estirando mal la cera, siempre tiene algo importante con lo que entretenerse.
-¡Meca! Vuelvo a llegar justita, León perdona hombre…

-¿Justita?, justita no, tarde. No sé si te dará tiempo a tomarte nada. Que te lo ponga para llevar.

-No que va, para llevar no que esos vasos de no sé que, no se pueden recuperar… no valen para nada, tendrían que estar prohibidos. Además dejan sabor.

-Bueno anda, ¿Qué te pido?

-Pues no sé, ¿tú que estas tomando?

-Una miel de esas de china, de la que le traen del quinto pino, ¡y está rica mira!

-¿La que le trae su prima de china?, ¡pero si eso no es ni miel ni es nada!, vete tú a saber lo que te estás metiendo… rica claro que estará con la de químicos que lleva. León eso ni es miel ni es nada de nada, edulcorante y nada mas.

-¿Pero qué dices Frida? Tú estás mal de la pinza.


-Si claro mal de la pinza, pero luego cuando nos amenazan con un ERE porque van a traer de china lo que nosotros fabricamos tan cerquita, bien que te quejas… joder León, tú para unas cosas tanto y para otras tan poquito. A mí que no me pongan porquerías de esas de tan lejos, yo quiero cosas de calidad.

 ¡Carmen ponme una milflores rica, rica!

domingo, 6 de marzo de 2016

FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN: REVOLUCIÓN II ¡LIBRE¡

La manifestación no acabó bien. Después de toda la algarabía, después de todos los gritos, los guardias analizaron las imágenes que había grabado y León salía en todas ellas.

Juicio rápido, sentencia firme. Reclusión.

Durante este tiempo León tuvo tiempo de pensar. De analizar todo lo que había pasado, y entre pensamiento y arrepentimiento llegó el día de la liberación.

-Aquí tienes, tus objetos personales.

De dentro de una caja de cera, la abeja guardiana saca un reloj de pata, una boina negra, una cartera y las dos mitades de un grano de arroz, extendiéndolas hacia León.

-¿Y mi polen de romero? ¿Dónde está mi polen de romero? Grita León arrugando los ojos directamente hacia el guardián.

-¡Tu no trajiste ningún polen!

-Claro que traje polen, ¡si lo sabré yo! Pero alguien se lo ha quedado…

Poco más podía decir León. Ya se lo habían comentado, si entras en prisión con algo que guste a los guardias, no te esperará en la salida.
Dos guardianes le acompañan por el angosto pasillo que da a la entrada del panal prisión.
Cada vez la luz está más cerca. Silencio. Solo los pasos de las 18 patas resuenan con un eco sordo. Al fondo, otro guardián, gordo y viejo que mete una llave en la cerradura de la puerta ciega, asegurada con propóleo, también gordo y viejo.

 El chirrido gira una vez, dos veces, tres veces.

-León, espero no verte más por aquí.

-Eso espero.

Como el dialogo sordo de una película de gansters, la breve conversación no tiene más sentido que el de superar un trámite estúpido, pero un trámite libre.
Una vez fuera, la luz desgarra las pupilas de León, todas. Y desde el otro lado del paso de abeja, en el otro panal, una voz dulce…

-Aquí León, estoy aquí.

-Coño Frida has venido. No contaba contigo. Después de tanto tiempo creí que te habrías olvidado de mí.


Y es que León estuvo preso 3 días. Una eternidad para la vida de una abeja.

miércoles, 24 de febrero de 2016

FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN: REVOLUCIÓN


En COLMETOWN, como en todas las colmenas, gobierna un matriarcado al frente del cual está una reina. No por designio divino, si no porque si.

El caso es que desde hace unos días se respira revuelo, sobremanera en las celdas más céntricas. Grupos de abejas frotan sus antenas y danzan describiendo círculos y ochos. Vibrando y batiendo las alas. Se respira revolución.

Un grupo de obreras, encabezado por una pecoreadora veterana, sostiene que ya está bien de imposición, que es el momento del cambio, en una manifestación organizada y con el beneplácito de las autoridades.

-¡No más reina! ¡Más república! ¡No más reina! ¡Más república!... Gritan como locas exponiendo y agitando las antenas.

Detrás de una pancarta en la que se puede leer: “la colmena para quien la trabaja” unas cuantas campesinas, un puñado de nodrizas y tan solo unas limpiadoras, recorren el panal central. A su paso las demás abejas las observan, unas pensando en lo locas que están, otras preguntándose qué es lo que hacen, y otras, las que más, creyendo que se trata del circo que ha llegado a Colmetown.

Entre las abejas que las miran está Frida, que observa con cara de asombro el paso de las abejas guerreras. No deja de pensar la de cosas importante que se podrían reivindicar mas allá de quien gobierne Colmetown.

En ese momento, entre la algarabía, Frida observa unas alas familiares, le resultan conocidas. Ese borde jaspeado, esa forma de esconder las dos alitas pequeñitas, y sobretodo esa forma de caminar en medio del grupo. No hay duda, León está entre las abejas protestonas.

domingo, 7 de febrero de 2016

FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN


Hoy iniciamos una nueva sección en nuestro blog. Se trata de las historias de FRIDA Y LEÓN DOS ABEJAS DEL MONTÓN.

Periódicamente, pero no sabemos cada cuanto, publicaremos dentro de este apartado historias sobre ellas, sobre su forma de vivir, de divertirse, de sufrir… porque cuando vives en un mundo organizado todo está planificado… pero en realidad no es así. Una colmena es una sociedad, incluso un crisol de culturas. Hemos de imaginarnos que se trata de un pueblo, o una ciudad… no mejor un pueblo, grande pero pueblo… Un pueblo con 35.000 o 40.000 habitantes. Un pueblo con sus calles y edificios, con sus barrios y estamentos. En ese pueblo, en esa vida, nos encontramos con dos de sus habitantes,  Frida y León, dos abejas del montón.

Sus nombres son lo primero curioso que podemos contar. Frida realmente se llama Frida 23332b554, ya que cuando cada día nacen y mueren 2.000 nuevos o viejos habitantes, el nombre no se pone, pues  te toca por orden alfabético, y el numero es lo que te hace diferente al resto de “Fridas” de la colmena.
Pero con León eso no pasó, no tiene matricula, es la única abeja de la colmena con ese nombre, que aunque pueda parecer masculino, no lo es, ya sabéis que los nombres propios no se rigen por las normas ortográficas o gramaticales…. Pero el porqué de su nombre, lo contaremos en otra historia.

Frida y León trabajan en la colmena, como todas las abejas, pero en la nuestra lo hacen a turnos, evidentemente turnos naturales para respetar la conciliación laboral. Turnos justos con sus descansos y todo…
También hemos de decir que se trata de obreras especializadas, con sus responsabilidades y sus derechos. Tienen trabajo fijo y cada vez que se cumple un ciclo cambian de actividad. Frida y León, como todas las abejas han pasado o pasarán por todos los estadios laborales, nodrizas, trabajadoras de la limpieza, pecoreadoras…  y como en esta colmena todavía existe, ¡hasta harán la mili!.

En definitiva, que en esta nueva sección os vamos a contar las historias de Frida y León, dos abejas del montón.  Historias que no pretenden basarse en la realidad de la apicultura, ni de la colmena, ni de la sociedad… Son simplemente las historias que Frida y León, nos explican cuando vamos a verlas y entramos en sus casas.
Así que ya sabéis, estad atentos y atentas a nuestras publicaciones para conocer bien a FRIDA Y LEÓN, DOS ABEJAS DEL MONTÓN.